miércoles, 1 de julio de 2015

La estola

Los ornamentos litúrgicos de hoy tienen sus orígenes en los ornamentos sacerdotales y levíticos de la Antigua Ley y luego en las antiguas vestiduras de los nobles romanos. Están destinados a la celebración de los santos misterios de la fe cristiana,entrañan un alto sentido espiritual, tienen una funcionalidad ritual y un carácter distintivo en el orden de los ministros. 


Dentro de los ornamentos litúrgicos sobresale, aunque no sea muy evidente a la vista, la estola. La estola es una vestidura rectangular, larga y estrecha que pasa por el cuello y el pecho; la llevan presbíteros y diáconos ajustada con el cíngulo sobre el alba y bajo la casulla. La estola es del mismo color de la casulla y se prescribe su uso en la misa y los sacramentos. En el caso de los diáconos la estola va cruzada del hombro izquierdo por delante y por detrás a la parte derecha de la cintura. 


Se trata de una prenda derivada del manto de oración hebreo, de carácter solemne, que se usaba para tapar o enjugar la cara. Su nombre latino era orarium, que se puede hacer derivar deorare (hablar, predicar) -de aquí la palabra oratoria-, convirtiéndose este ornamento en una insignia de los predicadores. A partir del siglo XII no se utilizó más el término orarium, sino estola.


Después de la reforma litúrgica del Vaticano II se regresa al uso original de llevar la estola bajo la casulla pendiendo ambos lados del cuello perpendiculares y paralelos. Hasta entonces y desde la alta Edad Media, se llevaba cruzada o en forma de X, siempre debajo de la casulla.


miércoles, 10 de junio de 2015

Arya Stark - 5ª temporada


 Arya Stark está experimentando un cambio algo dramático en la que será su aparición en la quinta temporada de Juego de Tronos. La conocimos siendo una niña y ahora, la superviviente, es una adolescente que abandonará su ropaje, algo masculino, para vestir de un modo más acorde a su condición y a su edad.
Arya va a abandonar finalmente sus harapientos hilos marrones a cambio de un vestido ligero, más femenino y con algo de coloro verde.

“Me encanta la nueva imagen de Arya,” ha explicado la actriz Maisie Williams a EW. “Es muy neutral, es muy sencillo, pero limpio! Tengo el pelo limpio que en realidad se mueve “.
La transformación del personaje a través de su vestuario le ayudará a mantenerse en el anonimato mientras vague por las calles de su nuevo hogar a través del mar, en la ciudad libre de Braavos.

La diseñadora de vestuario Michele Clapton, había alargado de forma sutil y elaborada el traje original de Arya a lo largo de los años, pero ahora explica que su objetivo con el nuevo traje es reflejar el cambio de ubicación de Arya y finalmente mostrar al personaje como una mujer joven, más que como una niña disfrazada. “Por mucho tiempo tenía que parecerse a un niño”, dice ella. “Incluso cuando el disfraz ya no era necesario, no tenía sentido cambiarla porque estaba en el camino.”


Incluso con el nuevo traje se ha sorprendido el equipo del reparto con el que Williams ha trabajado durante años. “Yo llevaba mi pelo trenzado con esa especie de bollos grandes y llevaba piezas joyería y una falda larga, y fui hasta el set y nadie me reconoció”, dice la actriz. Deshacerse de la ropa que Arya ha desgastado por tanta tragedia familiar en los últimos años incluso era un punto de la trama de la serie. “Esa fue una liberación tal que era como una actuación requerida”, dice de la escena. “Esto se siente totalmente como un próximo capítulo.”

lunes, 8 de junio de 2015

Liripipe

Como "liripipe" se identificó a la parte terminal o punta de la capucha (“chaperón”, “capirote”, “capirón”), tocado usado entre los siglos XII y XV. Esta extensión tuvo diversos largos y se llevaba envolviendo el cuello, enrollada en la propia caperuza o colgando en la espalda.


El origen de la capucha se encuentra en los mantos con tela añadida a los hombros, que aparecen en la antigüedad tardía con el objetivo utilitario de cubrir la cabeza para resguardarla del frío, lluvia o nieve. A finales del siglo XII la pieza que cubre la cabeza se convierte en capucha, acompañada de una capa con diversos largos siendo usada, sobre todo, por campesinos, viajeros y monjes.

Según Boucher, cuando la capucha se independiza de la capa y se une a una pelerina corta que cubre solamente los hombros, se identifica como “caperuza” (Boucher; 1967: 428), prenda que otros, como se señala arriba, identifican como “capirón” o “capirote”.
A partir de finales del siglo XIII, el extremo de esta capucha, caperuza o capirote, comienza a prolongarse en sus dimensiones. Recordemos que por esa época, como parte de las primeras manifestaciones de la fantasía en el vestir, se prolongan las mangas de las sobrecotas, el largo general de las vestiduras y... el final de las capuchas, apareciendo el 'liripipe'.


La palabra proviene del latín medieval “liripipium, iripipium, leropipium” y en inglés también se conoció como 'tippit' y en francés 'cornette'; en español lo más común es identificar la prenda completa, como capucha con liripipe.


Más tarde la capucha se convirtió en sombrero, al colocarse la abertura destinada a introducir el rostro, como parte para colocarla en la cabeza. Así quedó mucho tejido ‘suelto’ incluyendo el liripipe, enrollándose todo alrededor de la cabeza y dando lugar a uno de los tocados masculinos más típicos de la moda de Borgoña del siglo XV.


Antes de que esto sucediera, la capucha extendió su uso convirtiéndose en moda y multiplicando tanto su decoración y forma como la manera de colocarla. Podía llevarse sin ser colocada la capucha, cayendo sobre la espalda, la pelerina o capa corta se decoraba tanto su fondo como sus extremos, que podían ser festonados, adornados con flecos...entre otras aplicaciones.


Para su realización podía utilizarse diversos materiales, generalmente era forrada y confeccionada en lana, aunque para las temporadas de menos frío podía ser de tejidos más ligeros...el largo del 'liripipe' se convirtió en elemento de distinción de quien lo llevara, quedando, posteriormente, como elemento que adornaba ciertos tocados y categorías de los académicos.


miércoles, 8 de abril de 2015

Ropas eclesiásticas en la Edad Media

La Iglesia antes del tiempo de Constantino no conocía distinción entre la indumentaria secular y la religiosa, aunque puede entenderse que la segunda era dignificada y rica, lo que se demuestra por las representaciones en las catacumbas. Pero el crecimiento de la autoridad del clero, el aumento de la estima por la liturgia, su progresivo desarrollo y la continua especialización de la indumentaria oficial, se combinaron en favor del uso de materiales más ricos y variados que denotaran la diferencia de rango entre el clero, aunque todavía no se trataba de una cuestión sobre una clase distintiva. La indumentaria eclesiástica se hizo peculiar en un sentido estricto cuando, bajo la influencia de la emigración de las tribus germánicas, las costumbres y las formas del mundo antiguo desaparecieron y la indumentaria medieval, más conveniente, la sustituyó.
La iglesia comenzó a regular la vestimenta eclesiástica sobre el siglo VI, cuando el Consejo de Braga dictaminó que los sacerdotes estaban obligados a vestir una túnica que llegara a los pies, en contraste con las calzas o las piernas desnudas de los laicos.Sin embargo, la historia de las vestiduras eclesiásticas en la Edad Media no muestra gruesas divisiones. 


Vestimenta del clero
Porque fue regulado por la iglesia, la forma básica de la vestimenta eclesiástica seguía siendo más o menos constante. Una túnica talar llamada alba fue la prenda básica, que podía ir ceñida alrededor de la cintura con un cinturón simple. Cuando presidían la misa, una prenda exterior se llevaba sobre el alba llamada dalmática (una túnica de manga larga) o una casulla (una capa sin mangas). Una tira larga de tela llamada estola era puesta sobre los hombros, completando el atuendo. En la vida cotidiana, el derecho canónico requería a los sacerdotes vestir con ropa simple y sobria.


Vestimenta monástica
Los monjes llevaban un hábito más sencillo que el de los sacerdotes, sin los ornamentos rituales elaborados utilizados en la misa. El hábito variaba según la orden monástica pero el vestido básico consistía en una túnica larga, generalmente de lana, con una capucha y una simple correa. A veces las órdenes monásticas fueron identificadas por el color de sus vestiduras. Debido a esto, la orden de los dominicos a veces fue conocida como la de los "frailes negros", mientras que los franciscanos eran conocidos como los "frailes grises".



Vestimenta episcopal y papal
Los trajes formales de obispos y otros funcionarios de la iglesia eran incluso más elaborados que la indumentaria litúrgica de los sacerdotes. Los obispos a menudo llevaban una capa de seda pesada llamada "cappa", acompañada de un sombrero alto y puntiagudo llamado mitra. Las vestiduras episcopales podrían estar elaboradamente decoradas y sus batas y báculos, o croziers, estaban adornados con oro y piedras preciosas. El oficio del arzobispo era representado por una estrecha prenda tipo bufanda llamada palio que a menudo era usada libremente alrededor del cuello. El vestido litúrgico más elaborado fue usado por los papas e incluía desde el siglo XII en adelante, una corona alta llamada tiara.


jueves, 26 de febrero de 2015

The Boxtrolls


 "The Boxtrolls", esa maravillosa película de animación que crea un estilo propio mezclando ecleticismo victoriano, steampunk y expresionismo alemán.


La acción se sitúa en una ciudad inglesa del siglo XVIII dónde los ciudadanos viven bajo el gobierno corrupto y enrarecido de los 'Sombreros blancos' y los 'Sombreros rojos'. Para representar este ambiente, los diseñadores se sirvieron de la torsión y deformación en la arquitectura, los accesorios y, como no, en el vestuario.


Para su construcción, parte de la costura se hizo a máquina pero todos los acabados se hicieron a mano ya que unos pocos milímetros por aquí y por allá es una gran diferencia en la técnica del stop-motion. Mientras que, el trabajo de la línea torcida también sirvió a un propósito funcional: "Pusimos las líneas en lugares dónde es necesario estirar las prendas y, cuando se mueve el personaje, eso le da el tramo que necesita. Realmente ayuda a los animadores si el personaje tiene que arrodillarse, así tiene una gran cantidad de líneas alrededor de las rodillas y al trasero."


La diseñadora hizo también una intensa investigación en la ropa militar y pandillera, destinada a los 'Sombrero blancos' (medallas y fajas) y ' Sombreros rojos' (señales personalizadas en la ropa de clase alta).

En cuanto a la paleta de colores, Cook empezó por mirar el arte del período resumiendo una armonía de trozos de turquesa, ocre y diferentes tonos de amarillo y marrón, dejando a parte los rojos de 'Los Sombreros Rojos'."Teñimos la telas nosotros mismos y seleccionamos las telas que van mejor a nuestra escala. Las telas tiene cualidades diferentes, demasiada textura puede parecer desproporcionada cuando se reduce la escala". Al trabajar con objetos pequeños como botones, no se puede utilizar la estructura real; por ello, utilizaron el grabado láser para crear terciopelos prensados, encajes y pequeñas piezas. "Lo que funciona en el estudio podría no funcionar delante de la cámara, por lo que el el armario se ponía a prueba durante la producción."


Finalmente, el departamento de pintura envejeció la ropa y se aseguró que todos los duplicados pareciesen iguales, tanto en la consistencia del desgaste, así como en el color. "Algunos de los trajes tenían líneas de color impresionistas justo en el límite para acentuar los colores y acentuar los puños."


El trabajo de Deborah Cook sería un competidor importante en la carrera hacia los premios de vestuario. "The Boxtrolls" es un caso impresionante en el que el traje impone carácter; cuando la ropa de un personaje es tan específica que no podría servir para otro personaje, sabes que estás delante un gran trabajo de diseño.

jueves, 5 de febrero de 2015

El frío más allá del Muro


Se dice que los inviernos de Hivernalia son terribles y difíciles de superar, ¿cómo pueden sobrevivir sus habitantes a tal clima helado? Y, no sólo ellos, también la llamada Guardia de la Noche debe protegerse como la que más del frío glaciar. Jon Nieve lo sabe bien, ya que se ha visto obligado a abrigarse de pies a cabeza desde que integró en esta sociedad.


Para empezar, debe mantener el calor en el torso, que es la parte del cuerpo que distribuye el calor al resto de extremidades. Para ello lleva (que sea visible) una camisa interior que antaño debía ser de un color crudo, una segunda prenda de piel oscura que le llega hasta las rodillas (parecido a un gambesón) y un jersey gris como de punto de lana. Le sigue un peto de cuero marrón atado a un lado mediante hebillas y una capa compuesta por lo que parecen ser dos prendas: una gruesa lana que le llega hasta los pies y un pelaje oscuro más corto que le cubre los hombros y la espalda. Como en el resto de los hombres de su región, la capa va sujeta con dos tiras de cuero cruzadas en el pecho.


Los pantalones son largos y negros, cubiertos por unas calzas de punto hasta las rodillas y unas tiras de cuero enrolladas a la pierna, que le sujetan todo a las botas. Para terminar, unos resistentes guantes de cuero le protegen las manos. Es curioso que no lleve ningún tipo de gorro, puesto que buena parte del calor corporal se pierde por la cabeza; será que no conoce la calentita “gorrofanda” de Hoja de Níspero...

miércoles, 4 de febrero de 2015

El carnaval y su simbología


Se dice que esta celebración tiene sus orígenes en los rituales paganos a Baco, el dios del vino, también en los festines en honor al buey Apis en Egipto o en las "saturnalias" romanas en honor al dios Saturno; algunos historiadores precisan que los primeros carnavales se remontan a la antigua Sumeria hace más de cinco mil años. La verdad es que hay certezas de que el hombre ya se ponía máscaras en el Paleolítico.
Para entender la razón por la que la persona humana ornamenta su cuerpo con vestuarios y máscaras, hay que buscar el sentido por el cual las tribus africanas usan indumentarias rituales o porqué las tribus maoríes se tatúan. El sentido va mucho más allá del simple cambio de ropa, es una búsqueda de la unión perdida con la divinidad.


Los rituales báquicos de la Antigua Roma no sólo dieron lugar al teatro griego sino que el contacto entre el paganismo y la sociedad cristiana medieval originó unas celebraciones carnavalescas con mucho auge. Durante el Renacimiento, estas fiestas se fueron introduciendo también en las cortes europeas, con el consiguiente refinamiento de la celebración (ligada más al teatro, la danza y la música). La fiesta de Carnaval llegó a su máximo esplendor en el siglo XVI en la Florencia de los Médici, con danzas, largos desfiles, carros alegóricos y espectaculares vestidos.


La costumbre de disfrazarse en determinados días acabó convirtiéndose en una excusa para realizar bromas en lugares públicos. Con el correr de los años, el carnaval fue adoptando estilos diferentes según cada país (en América incorporó elementos aborígenes y ribetes místicos precolombinos). Hoy, los escenarios dónde se desarrolla, atrae a miles de turistas de otras latitudes para vibrar y cantar con el paso de las comparsas, alejándose de su significado religioso original de búsqueda divina.
Cómo se ha pasado de la solemnidad del vestido ritual a la superficialidad de la fiesta y el desmadre, es un proceso que sólo puede entenderse estudiando la evolución de la sociedad.